domingo, febrero 05, 2006

Cinco extraños hábitos míos (nada más serio que jugar)

Nada más serio que jugar.
J. Joyce


Este blog, oficialmente clausurado en diciembre, hace una notabilísima excepción con tal de seguir el juego que, "admirada (por la admiración que le tengo y el asombro que transmiten sus relatos) ocurrente-estimadérrima-amiga", propuso desde su animoso y creativo espacio:
http://teamoreno.blogspot.com/2006/01/las-reglas-del-juego-son-el-que-juega.html


Las reglas del juego son:
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* El que juega inicia su mensaje en su blog con el título de "Cinco extraños hábitos mios"
* Hay que indicar claramente este reglamento.
* Al final, son escogidos otros cinco participantes, de los que hay que añadir el link a su página.
* No hay que olvidar dejar un comentario en las páginas de estos cinco elegidos, comunicándoselo.
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Cinco extraños hábitos mios:
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No importa a dónde o por qué, doquiera que vaya siempre llevo un libro en la mano (en el metro es harto útil, pues ayuda a ensayar ese múltiple pensamiento, propio y ajeno, que es la lectura y sus consecuencias siempre inesperadas), pero aún cuando voy a una comida, al cine o a otro sitio donde no haya motivo para cargarlo, siempre llevo un libro en la mano... Una amiga (Manucita: maldita, pero genial), afirmaba que la única manera de quitármelo era cambiándomelo por un chupe... A saber. ¡Salud!
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A lo largo del día (ahora ya no tanto, pero de vez en vez vuelve esa manía), me lavo las manos sin que exista una necesidad apremiante para ello. Ejemplo: llevo rato revisando correos o escribiendo sobre algo (cualquier cosa, por ejemplo, una novela sobre amores imposibles y travesías odiséicas), y de pronto siento la necesidad de lavarme las manos. Mucho antes (antes del "antes") incluso lo hacía con alcohol. Ahora sólo basta el jabón ordinario, pero sucede así, de improviso y sin explicación alguna. (Si algún psicólogo o algún versado en el tema puede explicar algún motivo, le pido de favor me indique si necesito terapia por esta, en extremo, ascéptica costumbre.)
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A pesar de la tecnología, prefiero lavar ropa a mano. Sentir la textura de las telas mientras las tallo y enjabono (¿tendrá alguna relación con la costumbre descrita con anterioridad?); enjuagarla y remojarla en suavizante bien concrentado (lo sé: atento contra la ecología, pero no puedo evitar ese perfumito en la ropa que, para muchos cuates, es chafísimo). Hasta hace muy poco acepté usar el "centrifugado" de la chaca-cháca para reducir el exceso de agua al colgarla.
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A veces me siento (antes era en cualquier esquina de cualquier calle) en el banco de un parque o, por la cercanía con mi casa, en alguno de los pilares de Bellas Artes, para escribir al tiempo que observo a la gente que va y viene. A veces escribo sobre lo que veo, o simplemente la vista sirve de pausa o "descanso", mientras encuentro las palabras exactas. Al final, es probable que termine por tirar lo emborronado al bote de basura más cercano. Cuando me encuentro así, contemplando el entorno a la par de escribir necedades, nunca entablo conversación con nadie, y los pocos que se me acercan (por lo regular a vender algún chuchuluco o pedir una moneda), entienden, por alguna extraña razón, que en ese momento no deseo socializar con nadie y se siguen de largo.
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Cuando tengo un encargo en mi casa (ya sea de trabajo, amistoso, o incluso personal), me la paso todo el día perdiendo el tiempo en las cosas más insulsas y distractoras del mundo. Y cuando llega la medianoche, como si alguien me apretara un botón, me dedico de lleno con una concentración de monje tibetano a terminar eso que debí haber realizado en uno o varios días. Curiosamente, eso no me pasa cuando estoy en un trabajo de oficina o en colaboración con alguien (¿naturaleza mexicana de requerir un capataz, así sea virtual?). Cada vez es más frecuente amanecerme con esa chamba y seguirme de filo hasta terminarla. (¿Alguien sabe de algún diplomado sobre disciplina que pueda enmendar a este hemíptero eternamente desvelado?)
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Y bueno, seguro se me escapan otros menesteres que cuates y conocidos tendrán más que presentes por su nivel de guarrez (uno es el peor juez de sí mismo), pero el juego señala mencionar sólo cinco y, como dice mi cuate Salvatore: "¡Cómo hay gente enferma!" (a la par que se arrimaba a un poste de luz imitando a un perrito en brama).
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http://bienanonima.blogspot.com

http://anacess.blogspot.com/

http://dorix.blogspot.com/

http://arsenicololita.blogspot.com/

http://eterysal.blogspot.com/

4 Comments:

Blogger simalme said...

Me alegro que vuelvas a escribir, espero que no clausures el blog, con o sin juego. Y decirte que tus hábitos extraños no me lo son tantos, todos los tengo yo también. Bueno, excepto lo de lavar la ropa a mano, pero si lo del olor. Saludos y te ruego que no clausures esto.

martes, febrero 07, 2006  
Blogger DorisFM said...

O sea, hello, ya contesté tu bonito meme y estoy esperando a que contestes uno nuevo que te dejé en el mío.

viernes, febrero 17, 2006  
Blogger Lolita said...

¡vaya si me he desaparecido un buen rato! Mr. C, hasta ahora acabo de enterarme de este juego y que estoy invitada a participar en él. Un gusto verlo por aquí, auqnue sea de vez en cuando.... Y vamos, ¿es tan férrea su postura de cerrar el blog?

martes, marzo 14, 2006  
Blogger Ixchel said...

...Y no podría hacer otra notabilísima excepción! para regalarnos unas letras!
Saludos!

lunes, abril 10, 2006  

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