martes, junio 28, 2005

r u m o r e s d e s p a c i o s

hundo en tu boca mi vida
oigo rumores de espacios
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado

Miguel Hernández
a)
lleno de ti (mas nunca satisfecho)
me arranco -uno a uno- tanto suspiro
...
; noches inciertas
de caminar trémulo hacia la nada
...
de pronto se iluminan con la nota
encendida que ahora vive en mi boca
...
; de ti, sin que me alcancen las palabras
-mi paso es ahora como el de quien baila-
...
llevo un nombre que no sé pronunciar
pues la letra de su antiguo sabor
...
proviene de aquél tiempo sin idiomas
: cuando se callaba en la misma lengua
(...)

martes, junio 21, 2005

tengo las palabras rotas...

para Maribel


tengo las palabras rotas
; mentiría si dijera
que desde antes del domingo

no estaban algo quebradas
; me rebusco en los recuerdos
y no me hallo los alcances

(salvo aduncas tentativas)
; llega un preciso momento
que el peso de las ausencias

pierde sentido y medida
; por lo mismo, las memorias
se me desbordan por dentro

pues el olor de los días
(no me preguntes por qué)
se despiertan en tu nombre

; desde entonces no hay lugar
situación, palabra, objeto
que no repare en tus labios

; a pesar de tanto afán
(a pesar de los desvelos)
aprenderé a contemplar

al mundo en su absurda marcha
: igual que los mudos peces
respiran y exhalan mar
.

miércoles, junio 08, 2005

t o r m e n t a

Hace un par de años llegué a cierta ciudad por razones de trabajo; sin proponérmelo, como todas las cosas que simplemente suceden, el testimonio de ese viaje -que no es literatura ni pretende serlo-, bien podría ser el antecedente o "contexto" de los "dizquepoemas" que se han ido agregando a esta página.
Por cierto, ahí me enteré que cuando una tormenta disminuye su intensidad, se le llama "depresión tropical".




t o r m e n t a


yo era otro siendo el mismo:
yo era el que quiere irse.
no estoy arrepentido;
volver es sollozar del ancho mundo.
no soy yo quien vuelve
sino mis pies esclavos
.
.
.....durante toda la noche ha silbado el viento por la ventana y un tremor me hace despertar paladeando estas palabras
.....¿algún recuerdo? ¿dilatación del sueño? intento encender alguna luz… “aún no te acostumbras a permanecer entre sombras”, me escucho murmurar; arrepentido de no usar reloj experimento una inusual angustia por saber la hora; estoy consumido por la fatiga pero no logro dormir sin sobresaltos… “sólo es una reunión de trabajo”, digo entre susurros como si temiera molestar a alguien más; trato de pensar en algo completamente distinto: el día anterior, una canción… antes me bastaba con pensar unas cuantas estrofas y al rato, sin esforzarme, escuchaba nítida la canción a lo lejos: como si el gusto de algún vecino noctámbulo coincidiera con mis deseos; en ese entonces lo único que se podía distinguir desde mi cama era el contorno de una alta ventana que, si le miraba fijamente, se volvía de un verde fosforescente: igual que cuando se mira directo al sol y su ardiente redondez queda tatuada en los párpados, y ésta se vuelve azul, naranja, verde…; por eso me tapaba la cabeza, no por miedo a la oscuridad sino a ese resplandor que me cegaba aun entre sueños… “bien sabes que la reunión es lo de menos”, carraspeo en voz alta; a cambio de algún interruptor lo primero que palpo es el control remoto; el brillo del monitor lastima y entre bruma luminosa es difícil distinguir comerciales de películas; entrecierro los ojos; me dejo guiar por el sonido; zappeo los canales en busca de un noticiero; encuentro tres con relojes completamente distintos; ¿repeticiones? ¿horarios de otros países?; por más que intento no logro definir cuál es el origen de estos programas: en uno los conductores son latinos pero la televisora parece europea: pronostican los climas de frankfurt, tokio y nueva york; mientras comentan la situación en bolivia, un cintillo al inferior de la pantalla emite números y abreviaturas fugaces… “índices macroeconómicos”, me escucho decir al tiempo que apago la imagen y decido bañarme de una vez; no es que tenga prisa, la reunión es hasta el mediodía pero necesito moverme; la extrema limpidez de estos cuartos inhibe; mientras converso con la lluvia artificial voy despojándome más de la pereza que de suciedad alguna; al salir me descubro frente a un enorme espejo del que no me había percatado: desconozco mi propia imagen… “yo era otro siendo el mismo”, repito al tiempo que me observo como esperando una respuesta; “soy un otro”, parece contestar el reflejo empañado; y termino por alejarme envuelto en rígidas toallas
.....al salir del elevador, la muchacha que dormita en la recepción me ve con extrañeza: la misma con que me descubrí en el baño, y me estremece pensar que alguien más pueda notarlo
.....¿va a salir?
.....¿dónde puedo revisar un correo?, respondo a la vez que devuelvo la llave del cuarto
.....aquí, pero la red no sirve desde la madrugada… en el centro hay varios lugares…
.....antes de que termine de enumerar inconvenientes, agradezco la información y salgo a la calle; al cruzar la puerta descubro por qué el silbido nocturno: los autos se balancean como si multitudes iracundas quisieran voltearlos y las palmeras parecen desgajarse a cada inclinación; el mar, aunque agitado, se diluye con el horizonte; es casi de madrugada y las luces de los barcos están apagadas; un hombre abre con dificultad la puerta de su taxi: se me acerca encogido de hombros y vuelvo a escuchar la misma pregunta
.....quiero caminar, musito tratando de convencerme a mí mismo; y en su gesto mudo puedo leer el alcance de mi orgullo
.....me cierro la gabardina hasta el cuello, hundo las manos en los bolsillos y emprendo la marcha; a ratos es necesario detenerse: el empuje del aire es tal que al cambiar de paso siento que podría caer derribado; comienza a lloviznar; la brisa está impregnada de un tenue olor fétido que todo lo inunda… “está podrida la mar”, y tengo que gritar para escucharme; el rumor del viento apaga cualquier sonido y empiezo a entonar una canción de viva voz; sólo por eso me atrevo a hacerlo: porque tengo la certeza de que nadie podrá escucharme; termino asqueado, no sé si por la peste o por haber olvidado la letra; con tantas nubes es difícil saber si amanece; también olvidé preguntar la hora en el hotel; de repente me encuentro en la plaza central: sus arcos y jardines golpeados por el clima; sigo por senderos empedrados; reparo en parques y construcciones antiguas; me detengo al pie de un cañón empotrado en piedra volcánica (alguna vez defendió este puerto) y sorprende encontrarlo incólume ante la corrosión de la brisa marina; no así la placa que intenta describirlo: vagos signos oxidados...
.....a pesar del clima, los periodiqueros se las ingenian para empalmar las secciones de los diarios; se les ve acostumbrados a lidiar con esto; yo no podría sostener una página sin que la desmenuce el aire; un joven improvisa su escoba con ramas secas y barre pequeños frutos que tapizan las calles
.....disculpe, qué fruta es ésta...
.....avellanas, contesta sonriente, más como una condición natural que por cortesía
.....entonces recuerdo que en algunos sitios un mismo nombre sirve para referirse a varias cosas; después de recorrer esta ciudad (a la que no volvía desde hace mucho), no es que sea diferente a otras, siento que es distinta a sí misma
.....disminuye el viento, arrecia la lluvia; comienzan a verse personas que van a su trabajo, a la escuela, cada cual a sus fatigas... con paso lento y sinuoso, muy pocos de ropa abrigada o impermeable; seguro amanece porque ya se escuchan las aves; aquí, les llaman “pichos”
.....decido entrar al café de altos ventanales, no por su fama, sino porque es lo único abierto; los meseros y la escasa clientela me husmean con la mirada: estoy empapado; elijo una mesa con dirección al mar (aunque sea imposible verlo desde aquí); ordeno cualquier cosa, más por costumbre que por antojo, y hojeo un periódico sin prestarle atención; con la única diferencia en fechas y algunos nombres propios, las noticias permanecen sin cambios
.....llegó el servicio; no probé nada y así, libre de preámbulos o disimulos, me derrumbé a sollozar memoria, sin saber a qué hora empezó la tormenta
.
noviembre 2002
puerto de veracruz

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